
¿Por qué intentamos “torturar” a los calentadores de baño?
Seamos sinceros: los baños son un verdadero infierno para los aparatos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras de agua por todas partes, y las temperaturas pueden cambiar drásticamente en solo cinco minutos.
Si el sello que protege el aparato falla o el tubo de cuarzo se daña, todo se vuelve inútil. Es un desastre. No nos gusta tener que adivinar cuánto tiempo durará un calentador, así que en su lugar, lo sometemos a pruebas de envejecimiento bajo condiciones húmedas y calurosas. En otras palabras, intentamos dañarlo deliberadamente.
La lucha contra la humedad
El problema con el vapor de agua es que encuentra todos los pequeños espacios disponibles dentro del aparato. Una vez que esa humedad llega a los terminales eléctricos, comienza a corroer el metal. Para evitar esto, guardamos los calentadores en cámaras climáticas. Subimos la humedad al 85%, aumentamos la temperatura y dejamos que permanezcan allí durante cientos de horas. Es como simular años de uso en unas pocas semanas. Buscamos cualquier signo de óxido o fugas en los sellos. Si incluso una sola gota llega al lugar incorrecto, significa que el aparato ha fallado.
Manejo de los “choques térmicos”
Luego está el tubo de cuarzo. Estos tubos se calientan enormemente, pero tienen una debilidad: los choques térmicos. Si hay una salpicadura de agua fría sobre un tubo muy caliente, este puede romperse. Por eso, cambiamos constantemente el estado de encendido/apagado del aparato, mientras lo sometemos a condiciones húmedas. Hacemos esto para asegurarnos de que el vidrio aguante y que el gas halógeno permanezca dentro del aparato.
El problema difícil: calor vs. agua
Ahora, hay un problema: para mantener fuera el agua, necesitamos sellos herméticos. Pero esos sellos también atrapan el calor dentro del aparato. Es un equilibrio delicado. Dado que el aire dentro del calentador se calienta más de lo normal, debemos utilizar cables y condensadores más resistentes. No queremos que el calentador se apague en medio de un baño, simplemente porque se haya calentado demasiado.
Compartimos esta información porque un calentador que funciona bien desde el primer día no sirve de nada si se daña después de seis meses de uso. Construimos estos aparatos para que puedan resistir todo tipo de condiciones extremas.